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Prácticas por la Inclusión

Las personas con discapacidad representan un grupo heterogéneo, como cualquier grupo humano. Esto significa que pueden tener necesidades similares, pero no siempre serán las mismas. Es por esto que es muy relevante preguntar si necesitan ayuda para alguna tarea en específico, pues no siempre requerirán de apoyo. Entonces, siempre antes de ayudar PREGUNTE.
Aún así, existen una serie de acciones como las que se describen a continuación, que ayudan a favorecer la inclusión de alumnos que presentan discapacidad:

 

1. Personas con discapacidad visual:

La discapacidad visual puede presentarse como ceguera total, que consiste en la pérdida total de la visión, o como baja visión cuando aún se conservan restos visuales.

El acceso a la información se genera principalmente por medio del oído y el tacto, lo que significa que existe una mayor necesidad de información narrativa y descriptiva respecto al medio, especialmente de las presentaciones gráficas, imágenes o incluso textos.

Pautas generales de atención a personas con discapacidad visual

     Pregúntele si necesita ayuda. De ser así, pida que indique cómo lo puede apoyar.

     Utilice términos orientativos, como por ejemplo, “detrás de usted”, “a su derecha”, entre otros.

     Evite el uso de exclamaciones genéricas o indeterminadas, como por ejemplo “¡ay!”, “¡cuidado!”, ya que provocan inseguridad e incertidumbre. Reemplace estos términos por exclamaciones informativas, como “alto”, “deténgase”, “prosiga, pero hacia la derecha”.

     Puede usar con naturalidad palabras como “ver” o “mirar”.

     Si acompaña a una persona, sitúese a medio paso delante de ella y permita que tome su brazo. Evite situarse detrás de ella y tomar su brazo, especialmente si lleva bastón.

Actualmente en nuestra universidad existe la campaña Si tu Subrayas yo no leo.  Esto es relevante ya que si los textos están rayados no pueden digitalizarse, y por lo tanto los estudiantes con discapacidad no pueden acceder a ellos mediante por ejemplo software lectores de pantalla.

 

2. Personas con discapacidad auditiva:

Las personas con discapacidad auditiva utilizan, en general, dos formas de comunicación: (1) Lectura labio-facial y comunicación oral, y (2) Lenguaje de Señas. Por ello, es importante averiguar qué sistemas de comunicación utiliza.

El acceso a la información es primordialmente por vía visual, lo que genera la necesidad de contar con material de este tipo y enfatizar la expresión facial y corporal en la comunicación cara a cara.

Pautas generales de atención a personas con discapacidad auditiva

     Hable de frente, de modo articulado y un poco más lento de lo habitual.

     Procure que exista buena iluminación, a fin de favorecer la comunicación.

     Evite tapar la boca cuando esté hablando, por ejemplo, con dulces, lápices o la mano. Esto entorpece la lectura labial.

     Evite los ambientes ruidosos al sostener una conversación. Las personas con discapacidad auditiva pueden comprender mejor si solo lo oyen a usted.

     Prefiera frases breves y concisas para transmitir una idea.

     Cuando no entienda lo que dice, pida con libertad que lo repita.

     Utilice con naturalidad términos como “escuchar” u “oír”, ya que saben que son habituales.

     Si la persona se encuentra acompañada de su intérprete, procure dirigirse a la persona y no a su intérprete.

 

3. Personas con discapacidad motora:

Las personas con discapacidad motora pueden presentar múltiples necesidades y pueden presentar desde problemas de desplazamiento hasta dificultades fonoarticulatorias, las cuales pueden ocasionar que no sea tan comprensible el lenguaje.

Es muy importante que, en caso de necesitar ayuda, le pregunte cuál es la mejor forma. Tomar la iniciativa sin preguntar puede ser riesgoso y provocar lesiones y accidentes.

Pautas generales de atención a personas con discapacidad motora

     Procure actuar con naturalidad. Evite poner atención excesiva a algunas características físicas.

     Si se encuentra con una persona con dificultades fonoarticulatorias, sea paciente. Si no entiende lo que dice, puede volver a preguntar.

     Facilite el acceso a los distintos espacios. Por ejemplo, abrir puertas de salas en caso de que sea necesario.

     Ofrezca su apoyo para alcanzar un libro, recoger objetos, entre otros.